viernes 23 de enero de 2009

Hasta luego

Queridos amigos:

He decidido hacer un alto en mi camino por la Blogosfera. He disfrutado mucho, y ha sido muy agradable descubrir, conocer, intercambiar. Pero un blog lleva tiempo, y absorve energías que a veces son necesarias para atender otras cosas. Por eso os digo hasta luego. No voy a cerrar el blog porque lo he cogido cariño, pero no publicaré más cosas en él, al menos por un tiempo.

Besos y abrazos para todos.
Mr. Tambourine man, El caracol feliz.

viernes 10 de octubre de 2008

El libro de la vida

El día en que terminé de leer mi primer libro se abrió el bloc de los sueños. La vida es un lápiz buscando un cuaderno para escribirlo, y desde entonces no he dejado de emborronarme con plenitud, con el íntimo gozo de lo que ya viene, con el anhelo de un abrazo en el límite de la despedida. La ausencia de hoy es el esplendor que nos espera, y tras cerrar ese primer libro, la búsqueda fue el argumento y la aventura. Vivir no es pasar el tiempo, sino asomarse donde la luz comienza en un estallido de intensidades y metáforas. ¡Qué lejos estoy de todo aquello! La lectura es un acto de fe y amor, y cada hazaña es un renglón que escribimos en el diario de los héroes. El discurrir de los días es un tobogán cargado de significados hacia el encuentro de lo que vamos siendo, un opúsculo que se lee como un susurro al final de un pie de imprenta. La vida no es literatura, pero el libro de lo que somos es, en cualquier caso, una obra maestra para nosotros mismos. ¡Qué maravilla conciliar en un libro todos los géneros! No hay escritor que haya escrito un libro sobre la vida de su propia imaginación, y yo, cargado de inocencia, al cerrar el primer libro, quise inventarme el mío sin saber que la existencia es una canción de esperanza y un poema de desamor. Cuando llegamos al mundo la vida se abre como una selva entre la maleza y un rugido. El futuro es un dietario escrito con la fuerza de una torrentera y la resignación de la muerte. Sabemos que la vida y su final son un proceso, un recorrido cuyo índice se escribe al final y no al principio. Nuestro tránsito es el nudo de la mejor historia, y su final es una posdata conocida. Sin embargo, el argumento de la vida es el relato mejor escrito, una historia contada en un único libro. El que nos salva por la dicha de haberlo leído mientras vivíamos.